Poemas-Poesías-Pensamientos

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domingo, 12 de agosto de 2012

Poesía en tu espalda








Distraída la madrugada
desprende su rocío,
para caer inocente,
sobre el pétalo dormido.

El terciopelo inerte
se enjuga en la humedad
para abrir sus poros fértiles.

El vello impávido,
se tuerce de cansancio,
recostándose también,
en los brazos del pétalo,
.  .  . en la cuna de tu piel.

La pluma del poeta
va libando el zumo del néctar,
para esparcirlo en letras,
sobre la corola de esa flor.

Indómitos, cabalgan los versos
en la pradera mansa
de tu espalda,
rozando apenas,
con algún verbo,
la cáscara frágil que te cubre.

En el camafeo del pétalo
quedó tatuado
el lirismo de un verso.
Un céfiro de poesía,
que la flor nacida de tu piel,
eterna y fiel,
por siempre llevará.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Raíces secas






Me seduce el negro de la noche
en tus cabellos,
entretejiéndose con el azul paño .  .  .
 protector de tus estrellas.

Se desgaja ese cielo
sobre mi pecho,
.  .  . y solo quedas tú,
con un sublime brillo,
opacando la luna.

Entre las cuerdas del silencio,
suenan los arpegios de tu cuerpo,
y ese murmullo a piel,
huele a encanto,
como huele el azahar
en el naranjo.

Se desprende el rocío
del relente,
abandonando la humedad
de tus orillas,
para hidratar con su vaho,
cualquier hoja en mí,
que esté marchita.

¿ Cuánto se ha esforzado la luna,
por ser parte de ti .  .  . ?

¿ Cuánto de ti, fue luna .  .  .
en cada noche que viví ?

He libado de a gotas tu eclipse,
para ir matando de a poco
la acostumbrada soledad.

Has arrancado de mí las raíces,
.  .  . secas de espera,
de alguna primavera
que las haga brotar.

domingo, 5 de agosto de 2012

Solo líneas en mis versos





Entre las líneas  de mis versos,
te encuentro.
Por eso entre mi tinta ,
te busco.

Fluyes en palabras
y tomas cuerpo de metáfora,
cuando un pétalo en tus labios,
se vuelve carmesí.
Cuando la luna
apaga la noche en tus ojos negros,
convirtiéndote en cautiva de mí.

Entre las líneas de mis versos,
te encuentro.
Por eso entre mi tinta,
te busco.

Te conviertes en caravana de fuego,
caminando el desierto sombrío de mi cuerpo.
Manantial salado,
que cuelga de tu volcán.
Sudor en el que me inundo.
Lágrimas de miel,
que sacian mi sed.

Entre las líneas de mis versos,
te invento.
Por eso con mi tinta,
te dibujo.

Eres el sol,
apagándose en mi mar.
Eres nostalgia.
Y tantas otras cosas,
que nacen de tu embrujo.

Entre los pliegues de mis sábanas,
te busco.
No te encuentro.  .  .

Derramo la tinta una vez más,
y entre las líneas,
perdidas de mis versos,
me abrazo a la soledad.

martes, 31 de julio de 2012

Lágrima vacilante







Seco el manantial de los ojos.
Tan sólo una lágrima queda,
.  .  . vacilante,
entre lo alegre y lo triste,
columpiándose en el viento,
hasta decidir donde caer.

El tiempo duerme en un impasse,
y las Patrias se apegan a la memoria,
soslayando lo vivido,
sin saber si se ha sufrido,
o pecado de alegrías.

No quedan mejillas que ofrecer,
sólo unos pares de palmas ajenas,
aplaudiendo un vano discurso
de linaje y potestad.

La palabra sigue siendo esclava
de las lenguas filosas.
Y el corazón del pueblo,
.  .  . prisionero,
de esos sentimientos cobardes.

Se siembran flores en páramos estériles,
y los crupieres le reparten al Rey,
siempre la misma baraja.

¡¡ Qué magnánimo es el poder. . .  !!
cuando te acierta una limosna.
Pero en el escaque del vil tablero,
siempre es el peón,
el primero en fallecer.

Vuelo efímero el de la paloma,
cuando es presa viva
de la cetrería,
alimentando los halcones de la realeza.

Tan solo una lágrima queda,
.  .  . vacilante,
entre lo alegre y lo triste,
.  .  . intentando,
desovar algún futuro,
para ser mar otra vez.

domingo, 29 de julio de 2012

Hundida en tus sueños


Enfurecida y mansa
descansa la madrugada sobre mí.
Miríadas de estrellas
desplomándose en mi espalda.
Relente de ti
que aún disfruto.
Sabor a licor ungido en mi piel,
y ese aroma iracundo
que yace plácido en mi cama.

El portal sigue abierto...
y aún estás ahí,
dormida...
abrazada a tus sueños
en un  pairo silencio.

Galopes de latidos en tu corazón 
puedo sentir.
Esbozos de sonrisas
reposados en tus labios.
Flagrantes tus poros,
entre vahídos,
aún respiran el cansancio.

El placer de verte mecida
navegando en tu vahaje,
inspira la tinta roja de mis versos.

Esa presencia ausente
me deriva, 
me lleva a conocerte,
a querer saber más de ti.

Pero te quiero ahí,
.  .  . inconexa,
hundida en tus sueños.
Para seguir sintiendo
que estás dentro de mí.