que le da muerte al silencio,
que lo doblega,
que lo abarca,
cae verduga
vestida de negro
para ganar la batalla.
El cristal recoge sus ojos
y sintiéndose vencido,
se pone a llorar.
Todo huele a ti.
La noche huele a ti . . .
Es elocuente y tensa
la espera,
cuando no se sabe que esperar.
La rosa parece insulsa,
parece rosa nada más.
Todo huele a ti.
La madrugada huele a ti . . .
Implacable golpea la lluvia
embadurnando de lodo el jardín.
La rosa, sigue pareciéndose a una rosa
que se resiste a sucumbir.
Todo huele a ti.
La lluvia huele a ti . . .
Menos la rosa,
que sólo parece rosa,
desde que te alejaste de mí.
Todo huele a ti.
La madrugada huele a ti . . .
Implacable golpea la lluvia
embadurnando de lodo el jardín.
La rosa, sigue pareciéndose a una rosa
que se resiste a sucumbir.
Todo huele a ti.
La lluvia huele a ti . . .
Menos la rosa,
que sólo parece rosa,
desde que te alejaste de mí.

