. . . que asolapadas,
custodian tus noches,
dejas que el mar,
sea testigo pasivo,
de tu baño en la espuma.
Adentrándote en el agua,
lavas las envidias,
y desollas tantos amores
que te han jurado.
Tantos besos partidos
entre tu luz.
Tantos poetas enamorados.
Danzan los cuervos en tu cuna,
para mostrarse altivos.
Pende el rocío en tus hilos,
hasta convertirse en deseos.
Guardiana de promesas
y de tantos desvelos.
Fabricante de cuentos,
de mentiras y sueños.
Te hundes en el mar,
. . . como Alfonsina,
empapada en sus versos.
Te hundes y te vas,
. . . atesorando en tí,
ilusiones, pasiones y besos.
Te hundes y te vas,
y yo seguiré,
. . . esperando aquí,
a que me devuelvas ese amor,
. . . que en una noche,
y por error,
quedó atrapado en tu espejo.
Adentrándote en el agua,
lavas las envidias,
y desollas tantos amores
que te han jurado.
Tantos besos partidos
entre tu luz.
Tantos poetas enamorados.
Danzan los cuervos en tu cuna,
para mostrarse altivos.
Pende el rocío en tus hilos,
hasta convertirse en deseos.
Guardiana de promesas
y de tantos desvelos.
Fabricante de cuentos,
de mentiras y sueños.
Te hundes en el mar,
. . . como Alfonsina,
empapada en sus versos.
Te hundes y te vas,
. . . atesorando en tí,
ilusiones, pasiones y besos.
Te hundes y te vas,
y yo seguiré,
. . . esperando aquí,
a que me devuelvas ese amor,
. . . que en una noche,
y por error,
quedó atrapado en tu espejo.


