que tan frágil y tenue
gotea silente en tus horas,
. . . nunca mía serás.
Si me apodero de ese aire
que es arpegio en mis silencios,
. . . ya no podré respirar.
Sólo seré mueca en tus noches,
fantasma divagando en tu portal.
Seré tal vez luna cautiva,
que servirá su menguante
colmado de lluvias donde te puedas bañar.
colmado de lluvias donde te puedas bañar.
Si me apodero de tu ser
será tu piel vergel fértil,
donde mil rosas podré cultivar.
No tendrán sentido otras tierras,
. . . y no podré germinar.
Si me apodero de ti . . .,
ya no serás ese misterio ungido,
por la bohemia de mis noches.
Se apagará la sed de mis letras.
Se convertirá en páramo el poema,
. . . y ya no podré versar.
Solo seré pensamiento,
abrigadero de un vendaval.
Seré resguardo del viento.
Cubil de sándalos,
con el que puedas soñar.







