Hilvanados mis suspiros
con tu aliento,
se apoderan del aire.
Medias sombras,
medias luces,
que me permiten ver,
como tus labios,
van desnudando mi silencio.
Y como tu piel,
va decorando,
esa ausencia incrustada en mí.
Para apagar esta sed,
la lluvia simple no basta.
Necesitas de mi mar. . .
Necesito de tu río . . .
Como olas,
rompiéndose en los peñascos,
es tu cuerpo . . .
cuando rompe contra el mío.
El rocío de tu piel
bebo en el cansancio,
de esta noche oscura y madura,
que se aferra a la madrugada.
¿Cuántos arco iris,
has colgado en ti . . .
después de la tormenta . . . ?
Amanece rojo,
sin el sol . . .
que huyó cómplice con la luna.
Te vas . . . ,
solo te vas,
solo te vas,
y a mi piel regresa la ausencia.
¿En qué sueños volverás ?
¿Será esa noche en que la luna . . .
desaparecerá en tu río ?
¿Será en otro amanecer rojo
cuando el sol . . .
se funda con mi mar ?
Sé que volverás,
y colmarás de nuevo mi ausencia,
buscando esos arco iris . . .,
que solo en mis sueños tendrás.
Sé que volverás,
y colmarás de nuevo mi ausencia,
buscando esos arco iris . . .,
que solo en mis sueños tendrás.









