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miércoles, 6 de junio de 2012

El penúltimo pétalo

 
 


Rebalsa el vaso en su vacío,
cuando la última gota,
ya se fue.

Mil noches y un cenicero,
.  .  . mil recuerdos,
desgranados en el fondo.

Margarita deshojada
hasta el penúltimo pétalo.
Dejando así quizás,
.  .  . pendiente,
ese ¡ te quiero ! ...

Parece corto el camino,
que lo separa del Reino de Hades.
Se hace mella su destino,
.  .  . inconexo,
de tantas realidades.

Merodean enmascarados
en sus desvelos,
.  .  . intangibles,
los rescoldos de ese amor.

Ya no hay tormentas,
.  .  . ni pasión.
Se han sepultado los relámpagos,
detrás del vendaval. 

Solo tristes gotas de rocío,
que se cuecen entre lágrimas
que el cielo, aún no derramó. 

Un cuervo casi gris,
planea en sus alas,
galanteando a la luna.
Y en sus ojos de sol rojo,
.  .  .ya puede ver,
la claridad de las sombras.

Acaricia trémulo,
el fantasma de la muerte,
.  .  .  amortajada,
en su elocuente silencio.

Rebalsa el vaso en su vacío,
cuando la última gota,
.  .  . de veneno,
ya se fue.
 
 
 
 

martes, 5 de junio de 2012

Hasta que desoven las flores







Columpiándose en los frágiles hilos
que lo sujetan,
.  .  . el pecado,
es marioneta.

El amor dormita sin  sangre,
en el cubil hueco de la palabra,
.  .  . y el destino,
es un falso crupier,
que acomoda a gusto,
las barajas.

La verdad baila descalza
en la mentira,
y se despoja de lo poco que le queda.

El amo de la falacia,
es rey puesto
en el páramo que se avecina.

Desde el atalaya más elevado,
donde los cuervos no pueden llegar,
.  .  . el supremo,
otea impávido,
.  .  . como el hado,
juguetea en el lodo.

Solo resta esperar,
que la vesania se mengue.

Y lo que fue vergel,
deberá impetrar,
.  .  . hasta que desoven las flores.




Lágrimas de tinta





Rompe su fanal la luna,
desgajándose en cristales,
emerge entonces,
 el poeta,
.  .  . de los arcanos mundillos.

Sombría y mutante,
la noche,
se apodera de las dagas,
bailando en sus filos,
una canción inconclusa.

Suenan en el silencio,
los arpegios de la lluvia,
que gota a gota,
golpea el mármol del recuerdo,
.  .  . desperdigando,
lágrimas de tinta,
en cuatro hojas vacías.

Las manos hierven de versos,
cual tajada de mar,
que vuelca su sed
en la espuma.

Mueren los besos,
en el ocaso de una flor,
que lentamente se deshoja
 en la orilla.

Líricos cascabeles,
aullan su celo en alguna piel,
donde yemas curiosas,
hurgan, destilando placer.

Rescoldos de amores. .  .
Nostalgias de desamores. .  .
Ensalzados en tinta,
 los te quiero,
fluyen de a montones.

Se muere el poeta
en el amanecer del sol.
Se marchita el vergel,
menguando sus versos.

Ya descansan las palabras
en el regazo de la musa.

Noctívago el poeta,
.  .  . volverá a despertar.

jueves, 31 de mayo de 2012

Eclipses y sombras






¿Cuánto sabe la arena,
.  .  . de esa humedad,
 que entre caricias, la moja?
¿Cuánto sabe el mar,
.  .  .de esos peñascos,
que tras la furia, lo botan?

¿Cuánto sé de ti.  .  .
cuando se desnudan
mis labios en tu boca?
¿Cuánto tú de mi.  .  .,
cuando en tus lágrimas,
es sólo mi nombre
el que brota?

El sol no sabe de lunas,
si sólo en eclipses,
.  .  . se acoplan.
El día no extraña la noche,
si sólo en las sombras,
.  .  . se rozan.

¿Cuánto sé de ti.  .  .
si en los albores de la hierba blanda,
sólo encuentro pliegues,
.  .  . y nunca rosas?
¿Cuánto tú de mi.  .  .
si sólo puedo ser matiz,
y no perfume,
.  .  . en tus hojas?

Sólo sé de ti.  .  .
que eres fantasma,
que tantos sueños provoca.
Y sólo sabes de mi.  .  .
que en esos sueños,
.  .  . somos eclipse,
.  .  . somos las sombras,
.  .  . somos espinas y rosas.

lunes, 28 de mayo de 2012

He encontrado todo en ti.







He encontrado en ti.
.  .  . La pluma,
que mis venas tanto reclamaban.
Abierta mi sangre,
se convierte en tinta,
escurriéndose en versos,
sobre mis papeles viejos.

He encontrado en ti.
.  .  . Mis lágrimas,
perdidas en el cántaro hiriente.
Zumo de almas,
que padecían secas.
Rocío oportuno,
regando las rocas,
que se partían de sed.


He encontrado todo en ti.
.  .  . Mis palabras,
que morían, encadenadas al silencio.
Tantos versos desiertos,
vagando en mil noches,
buscando ese latido,
para  poder parir.

He encontrado todo en ti.
.  .  . Mi  destino,
ave inmigrante de otros caminos.
Lechos de rosas perdidos
que jamás pude deshojar,
tal vez, por no querer llorar,
.  .  . amores, 
que no eran tan mios.


He encontrado todo en ti.
.  .  . Mis sueños,
y aquí me quedo dormido.
Sintiendo que ya he vivido
demasiado en la distancia.
Todo lo que aquí tengo,
.  .  . me alcanza,
para en tus brazos morir.

domingo, 27 de mayo de 2012

Te hundes y te vas.

 



Iluminada por las estrellas,
.  .  . que asolapadas,
custodian tus noches,
dejas que el mar,
sea testigo pasivo, 
de tu baño en la espuma.

Adentrándote en el agua,
lavas las envidias,
y desollas tantos amores
que te han jurado.


Tantos besos partidos
entre tu luz.
Tantos poetas enamorados.


Danzan los cuervos en tu cuna,
para mostrarse altivos.
Pende el rocío en tus hilos,
hasta convertirse en deseos.

Guardiana de promesas
y de tantos desvelos.
Fabricante de cuentos,
de mentiras y sueños.

Te hundes en el mar,
.  .  . como Alfonsina,
empapada en sus versos.

Te hundes y te vas,
.  .  . atesorando en tí,
ilusiones, pasiones y besos. 

Te hundes y te vas,
 y yo seguiré,
.  .  . esperando aquí,
a que me devuelvas ese amor,
.  .  . que en una noche,
y por error,
quedó atrapado en tu espejo.


martes, 22 de mayo de 2012

Bosquejos



Puedo tallar en madera,
las fronteras de tu cuerpo.
Dejar tu corazón
expuesto,
para poderlo tomar.

Puedo esculpir en la roca,
hasta el latido
de tus exhultantes suspiros.
Y dejar tus labios abiertos,
para poderlos besar.

Puedo pintarte en el lienzo,
envuelta solo en tu piel.
Y fantasear con el pincel,
a mis antojos...
tu cuerpo.

Puedo escribirte en mis versos,
y transpirarme con ellos.
Llenar de tinta tus pechos,
para impregnarme después.

Por el miedo a que seas real,
me conformo en tu espejismo.

Seguiré extrañándote...,
calmando la ausencia en tu sombra.

Dibujándote en mis rincones.
Imaginándote en bosquejos.


De tanto en vez,
algún trazo intento,
acariciándote muy lento,
para jamás nunca...
terminar.

sábado, 19 de mayo de 2012

No encuentro tu nombre






Tú que fuiste esa tierra
donde se cultivaban rosas.
Donde el rocío pendía,
del latir de una hoja.

Hoy no encuentro tu nombre,
caminando en mi boca.
Solo huelo la lluvia,
que en su agonizar,
.  .  . me moja.

Tu que fuiste el calor,
fuego eterno en mis glosas.
Mi cobijo de sol,
en un lecho de sombras.

Hoy no encuentro tu nombre,
apresado en mi boca.
Y me lastima el silencio,
.  .  . exprimido,
entre paredes y rocas.

Tu que fuiste la musa,
de tantos versos y prosas.
El vaivén de la tinta,
.  .  . indeleble,
 en mis hojas. 

Hoy no encuentro tu nombre,
empapando mi boca.
Se han secado los ríos,
convirtiéndose en fosas.


Hoy no encuentro ese nombre,
acariciando mi boca.
Ha emigrado a otras tierras,
donde no crecen rosas.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La Pluma






Cuando la pluma
gotea tinta roja...
es porque está ávida
de decir lo que siente.

La empapo en mi sangre
y extraigo mis mejores versos,
los que sienten...
los que aman...

Cuando la pluma 
gotea triste en su agua...
es porque sufre
al decir lo que siente.

La embebo en mis lágrimas,
y caen las mustias de mi alma,
las que añoran...
las que empañan...

Cuando la pluma
ya no vierte su cascada...
es porque ha enjugado su tinta.
Se le secaron las entrañas.

Se ha esfumado la musa.
Se derritió la montaña.

Y la pluma...
Sentenciada y triste...

...ya no siente nada...

viernes, 11 de mayo de 2012

Capricho de un destino






Más allá de las espinas,
urgadas en tus labios,
.  .  . sin sentirlo,
inerte, dormitaba el cielo sobre tí,
cuando te apabullaban
las sombras.

Hábil la daga del tiempo,
que te desgaja sin herirte.
Mezclándote entre pastos,
siempre siendo una flor.


Colgaban de tí los rocíos,
meciéndose en lágrimas de hielo,
cuando se escuchaban sonar,
.  .  . ardidas,
 las campanas del ocaso.


Fuiste presa del amo de las mentiras,
y bebiste del engaño y la traición.
Traición que arrojaste,
.  .  . furibunda,
al  peñasco de los precipitados.

Hoy guardas celosa,
tatuadas en tu piel,
las muecas del silencio
que te supieron vencer,
mochando tus espinas.

Hoy en esos huecos
.  .  . secos de llanto,
.  .  . entre el pasto,
que erguido busca el sol,
sigue creciendo,
.  .  . tíbia,
caprichosa a su destino,
. .  . esa flor.