Rebalsa el vaso en su vacío,
cuando la última gota,
ya se fue.
Mil noches y un cenicero,
. . . mil recuerdos,
desgranados en el fondo.
Margarita deshojada
hasta el penúltimo pétalo.
Dejando así quizás,
. . . pendiente,
ese ¡ te quiero ! ...
Parece corto el camino,
que lo separa del Reino de Hades.
Se hace mella su destino,
. . . inconexo,
de tantas realidades.
Merodean enmascarados
en sus desvelos,
. . . intangibles,
los rescoldos de ese amor.
Ya no hay tormentas,
. . . ni pasión.
Se han sepultado los relámpagos,
detrás del vendaval.
Solo tristes gotas de rocío,
que se cuecen entre lágrimas
que el cielo, aún no derramó.
Un cuervo casi gris,
planea en sus alas,
galanteando a la luna.
Y en sus ojos de sol rojo,
. . .ya puede ver,
la claridad de las sombras.
Acaricia trémulo,
el fantasma de la muerte,
. . . amortajada,
en su elocuente silencio.
Rebalsa el vaso en su vacío,
cuando la última gota,
. . . de veneno,
ya se fue.









