descansa la madrugada sobre mí.
Miríadas de estrellas
desplomándose en mi espalda.
Miríadas de estrellas
desplomándose en mi espalda.
Relente de ti
que aún disfruto.
Sabor a licor ungido en mi piel,
y ese aroma iracundo
que yace plácido en mi cama.
El portal sigue abierto...
y aún estás ahí,
dormida...
abrazada a tus sueños
en un pairo silencio.
en un pairo silencio.
Galopes de latidos en tu corazón
puedo sentir.
Esbozos de sonrisas
reposados en tus labios.
Flagrantes tus poros,
entre vahídos,
entre vahídos,
aún respiran el cansancio.
El placer de verte mecida
navegando en tu vahaje,
inspira la tinta roja de mis versos.
Esa presencia ausente
me deriva,
me lleva a conocerte,
a querer saber más de ti.
Pero te quiero ahí,
. . . inconexa,
. . . inconexa,
hundida en tus sueños.
Para seguir sintiendo
que estás dentro de mí.








