Puedo tallar en madera,
las fronteras de tu cuerpo.
Dejar tu corazón
expuesto,
para poderlo tomar.
Puedo esculpir en la roca,
hasta el latido
de tus exhultantes suspiros.
Y dejar tus labios abiertos,
para poderlos besar.
Puedo pintarte en el lienzo,
envuelta solo en tu piel.
Y fantasear con el pincel,
a mis antojos...
tu cuerpo.
Puedo escribirte en mis versos,
y transpirarme con ellos.
Llenar de tinta tus pechos,
para impregnarme después.
Por el miedo a que seas real,
me conformo en tu espejismo.
Seguiré extrañándote...,
calmando la ausencia en tu sombra.
Dibujándote en mis rincones.
Imaginándote en bosquejos.
De tanto en vez,
algún trazo intento,
acariciándote muy lento,
para jamás nunca...
terminar.
Puedo escribirte en mis versos,
y transpirarme con ellos.
Llenar de tinta tus pechos,
para impregnarme después.
Por el miedo a que seas real,
me conformo en tu espejismo.
Seguiré extrañándote...,
calmando la ausencia en tu sombra.
Dibujándote en mis rincones.
Imaginándote en bosquejos.
De tanto en vez,
algún trazo intento,
acariciándote muy lento,
para jamás nunca...
terminar.
















