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sábado, 28 de abril de 2012

He dejado todo en tí.




Cuando se enmudezcan tus silencios,
fundidos con los espacios
de tus rincones.
Entonces piénsame...,
y saciaré tu sed.

Mis besos han quedado flotando
en el aire de tu habitación.
Respira profundo..., 
y podrás beber de ellos.

Encarnadas en tu carne,
reposan mis caricias.
Podrás abrazarte...,
y abrazarás mi piel.

Esas sábanas que estrujas
en tus noches de mustias inacabables,
Envuelvete en ellas...,
aspira su aroma,
y encontrarás placer.

Ese espejo al que le preguntas
por mi sombra,
dejé mi ángel escondido en él...,
solo míralo...,
y me verás también.

No creas que estoy lejos,
no pienses que me he ido.
He dejado todo en tí,
tu alrededor sigue siendo mio.

Mi ausencia es solo un hueco,
que podrás llenar sin mí.

miércoles, 25 de abril de 2012

Esclavo de esa flor





Puedo quemarme en mi propio frío. . .
que es el reflejo de mi alma
en ese espejo roto.

Todo ha cambiado. . .

Mis madrugadas no llegan. . .
se quedan varadas en el camino.
Mis noches no llegan. . .
se quedan dormidas en el ocaso.

Va mi voz en ese viento
tras el eco de tu nombre.
No vuelve. . .
No escucho el retorno de esa voz,
disfrazada en un ¡¡te quiero!!

Es todo diferente.

Escondido en mis sueños,
me reboso contigo.
Mentirosa mi piel,
se desgrana en soledad.

Exultante en mi silencio,
soy marioneta del encierro.
Grito enmudecido,
que se ahoga en los ríos de ese amor.

Sumergida estás,
en ese mar inmenso y no te encuentro.
Te busco. . .
Estiro mis manos,
y mis puños solo aprietan las sábanas secas de sudor.

Impetrando ese regreso
y acariciando mi soledad,
muero esclavo de esos besos,
y de esa flor. . .
que por error. . .
en mis jardines ya no está.

viernes, 20 de abril de 2012

Nada más mira

 



Nada más mira,
como la luna se pone de espaldas,
mirando el ocaso.
Evasiva y cómplice,
dejará de mirar.

Como vergonzosas, 
se cuelan las sombras,
que entre luces te nombran,
hasta tener que callar.

Nada más mira,
Como la noche resbala por los techos.
Derritiendo en tu lecho,
los clavos muertos
de la soledad.

Cuantas hojas vencidas,
que mecían dormidas,
buscarán tu suelo
para volver a brotar.

Nada más mira,
como en los rojos pétalos,
 abiertos de tu rosa,
el rocío cuelga,
.  .  . manso y complacido,
pendiente de un suspiro. 

Como se posa en tu boca,
el sabor de mi derrota,
ante tanta beldad. 


Nada más mira,
y luego cierra tus ojos,
que entre mis yemas,
.  .  . celosos,
tus sueños, he de guardar.

martes, 17 de abril de 2012

Sirviente de ti





En la presencia de tu ser,
arrodillo mi alma sirviente.
Y me remojo en la luz,
de tus lunas cautivas.

Te conviertes en hilos de lluvia,
.  .  .caricias,
para un pantano,
hostigado por la sequía.
.  .  .Lluvia,
 que silente, 
en tu piel me nombra.  .  .


Se erotiza la música de mis labios,
recorriendo el pentagrama en blanco 
de tu cuerpo,
componiendo en ti,
la mejor canción.


Envidiosa la noche se tiñe de día,
pero de rojos colores,
se viste tu sol.


Apresado entre mis huesos,
.  .  . espero,
que tu carne suelte el aroma.
Embriagándome en ese silencio,
.  .  . de voces,
que solas hablan por mí.


Dejo partir el tiempo,
polizonte cómplice en la noche.
Para que el alba me encuentre aquí,
.  .  .siendo tu sirviente,
después de amarte en la locura.


sábado, 14 de abril de 2012

Fugaz estrella


 


Fugaz la estrella,
que atrapo en mi mano,
derritiendo el cuero esquilado
de mi corazón.

Tizón calcinado.  .  .
Suspiro del alma.  .  .
Respiro del averno
que mutila la razón.

Esmeraldas abiertas,
que dejan entrever,
como se apoya la noche 
en el umbral de tu espalda,
y como jadeantes tus labios,
me incitan a beber.

Sin embargo,
sé que antes estuve aquí,
porque puedo leer
cada espacio en tu cuerpo.

En el espejo de la luna,
que navega por mi río,
.  .  .te reflejas.

Sin importarte lo que piense.
Te sumerges, arrebatándole el brillo
para hacerla tuya.  .  .
.  .  .adueñándote de mí.

Despierto y me abrazo al vacío,
apretujando los pliegues  húmedos
de mis sábanas.
Recogiendo del aire,
los pocos rastros que quedaron de ti.

Fue solo una noche,
que furibunda se escapó
sin dejar huellas.

Fue solo una noche,
.  .  .fugaz estrella,
que en mi mano,
 como arena,
.  .  .se perdió


miércoles, 11 de abril de 2012

La flor






En el horizonte perdido de tus labios,
me hundo.
Buscando el néctar
de esa flor escondida.

Tras las campanas del ocaso
encuentro en ese,
.  .  . tu sol,
las lunas,
 que aún siguen dormidas.

Caen en tu piel
 desnudos,
mil sueños rotos.
Cristales de miel,
que entre mil besos,
recojo.


Sombras de tu ser,
que yacen en tus ojos,
parpadean de sed, 
humedeciéndose de a poco.

Y renace entre mis manos,
una flor,
.  .  . tu flor,
que en mi rocío,
cobra vida.

El aroma envuelve tu guipur,
y las sombras en tus rojos,
se escapan del brillo,
despavoridas.

Alborozo hay en la flor,
por tanto tiempo dormida.
Inconmesurable es el clamor,
que en cada pétalo,
destila.

miércoles, 4 de abril de 2012

El silencio

 




En el placer del silencio,
navegan calladas
las palabras del recuerdo.
Los pétalos marchitos,
se enjugan en su savia
para florecer nuevamente.

Y en ese eco de nada,
flota tu nombre,
que se acerca a mí
montado en una lágrima rota.

Si hasta tu rostro,
me ofrece una mejilla
casi desvanecido,
entre el humo de la nostalgia.

Cuantos cadáveres tuyos
yacen en el fondo del cenicero.
Cuanto de mi sangre he bebido
con esa última gota de vino.

Que sugerente es el silencio,
cuando esas palabras muertas,
se transforman en fantasmas,
y desaparecen,
con el chasquido de mis dedos.

En el placer de este silencio,
arrullo un recuerdo cada día.
Curándome de ti.  .  .  .
Espantando esos fantasmas
que me habitan todavía.

domingo, 1 de abril de 2012

Solo conocido por Dios


A 30 años de la guerra de Malvinas, vaya mi humilde
homenaje a esos 649 héroes de entre 18 y 20 años
que dejaron la vida en defensa de mi Patria.


Cementerio de Darwin ubicado en la isla Soledad (Islas Malvinas)
En cada tumba reza "Soldado Argentino solo conocido por Dios"



Patria extraña conocida
que inunda tus poros,
de frío y turba.

Hierve el mar helado entre las rocas,
mezclado con el viento que se cuela.
Bruma intensa que navega
entre peñascos y mareas.

Soles grises,
que entre la niebla te dejan ver,
como tu tierra es invadida.

Lágrimas de sangre,
lágrimas del sol,
que se descuelgan,
por aquella vida
de un hermano que se fue.

Guardián cautivo.
Cómplice eres de las sombras,
que encandilan a la muerte
para atraparla.

Guardián valiente.
 que guías con tu fuego
a los halcones de acero,
que lejos de sus nidos,
defienden su cría.

Plagada de infierno,
se ilumina la noche de rojos y esquirlas.
Se energiza tu alma,
de rabia y dolor.

Sombras enemigas,
que avanzan silentes entre rayos trazantes.
Fantasmas de muerte,
que desgajan el aire
enalteciendo tu honor.

Duerme allí tu corazón difunto,
entre la turba y la arena.
Abrazando la tierra,
en tu grito de guerra.
Como abraza una madre,
a su hijo menor.

Guardián eterno.
"Solo conocido por Dios.  .  . !!"
Henchido está tu pecho,
de tanto valor.
 

jueves, 29 de marzo de 2012

Entre rojos y sombras

 



Se visten de rojo las sombras,
aislando el sol de la calle.
Lo demás.  .  .
es solo atmósfera,
que ronda en titubeos,
de lunas y valles.

Y en ese rojo de sombras,
pesa liviano tu cuerpo en mis brazos.
Empapado en el cansancio,
de un amor furibundo.

Tan cerca de tí me encuentro,
que puedo beber,
un poco de tu alma.
Que puedo allanarte,
de caricias la espalda.

Tan dentro de tí me siento,
que puedo sentir,
el latir de tu calma.
Que puedo enjuagar,
en tu ser mis entrañas.

Entre rojos y sombras,
te encuentro.  .  .
Y agazapada tu piel  me llama,
 sordo es el grito,
que mi nombre exclama.

Entre rojos.  .  .
tus ríos son fuego.
Entre sombras.  .  .
mi sed lo apaga.

martes, 27 de marzo de 2012

Miénteme





Esta noche solo calla. .  .
 Que las palabras y perdones,
queden afuera esperando.

Desviste el alma muda,
de mil silencios pegados.

 Miéntele a tu piel y a tus temores,
como le miente el mar a su espuma,
como miente el viento en su fuga,
para que no lo atrapen los bosques.

Miénteme tú, en el sosiego
de acariciar mi locura.

Esta noche solo calla. .  .

Dibuja en mí la ilusión,
como le dibuja el alba en sus soles,
mil lunas desaparecidas.

Esparce en mí tus sabores.
Recoge en ti la ternura.
Que escurra el rojo en tu carne.
Que muera en mí tu cintura.

Miéntele tú, al deseo
 de recordar mi cordura.

Esta noche solo calla.  .  .

Que tu boca, solo roce mi nombre.

Miénteme así, sin más.  .  .
Sin esperar los perdones.
Solo miente, y me tendrás,
atado a ti sin razones.

domingo, 25 de marzo de 2012

Mil rosas

 



Empapo en tu piel mi pluma,
para escribir lo que siento.
Versos que un momento,
te plantan frente a mí.

Quizás el viento,
silbante y molesto,
te trae hacia aquí.
Colgada de una letra, 
transpirando en mi tinta,
para tan solo, verte reir.

Encuentro secos los escritos,
ávidos de beber tu paisaje.
Y en la venda
que envuelve mi herida,
siento tu mano,
como un bálsamo felíz.

Que bueno que estés aquí,
dibujada en mi papel.
Tal vez pudiendo comprender,
por que se ha marchitado mi pluma.
Que entre tantos ocasos y brumas,
se ha dejado fallecer.

Empapo en tu piel mi pluma,
para escribir lo que siento.
Y urgando en tu ser encuentro,
Mil rosas.  .  .
y ningún jardín.

jueves, 22 de marzo de 2012

Noche de locura




 La noche teje sus eslabones,
he hilvana estrellas cómplices
de la locura.

Plasmados los espéctros,
vigilan silentes, como dos lunas,
se roban algunas sombras
dejando solo harapos de luz.

Y en esas penumbras,
tus ojos duermen.
Y en ese silencio elocuente,
tu respiración se calla.

Recojo en mis yemas,
el sudor crudo de tu espalda.
Y en mi boca yacen,
todos los límites
de tu cuerpo que descansa.

Flagrantes tus poros,
denuncian la impasible ambrosía.


Disfrazados de basalto negro,
tus ojos me claman,
pero el tiempo se hace arena en mis manos.

El sol en tu frente,
anuncia mi partida.

La noche desteje sus eslabones,
y deshilvana las estrellas cómplices
de la locura.

Y te abrazas a mí,
junto al olor de tantos sueños.
Y la distancia aparece.
Y el día dice adios,
cimbreando
en mis manos apetecidas.

martes, 20 de marzo de 2012

Ausencia




Cielo infinito de negrura,
plagado de lunas cautivas 
que me dan la espalda.
Caen apagadas las estrellas fugaces,
para no dejarme  pedir
un mísero deseo.

Solo las voces del silencio
hablan por mí,
mientras deshojo el recuerdo
de este amor que corta mis venas,
hasta dejarme sin sangre.

Y esa lejanía,
 que se hace escama en mi carne,
rugiendo en un escozor
que no soporto.

Ni siquiera el espejo me refleja
para decirle en la cara,
lo solo que estoy.

Y otra vez la ausencia,
que en mis lágrimas secas,
se hará notar.

Tanto pesan las alas,
que no puedo volar.
Cuanto de tí se respira,
en cada pedazo de viento.

Mientras en mis manos,
aprieto esa ausencia,
de la que no puedo escapar.

sábado, 17 de marzo de 2012

Se que estás


 


Puedo encontrarte
en el camino que se hace el viento
entre las aves.
En las negras lágrimas de la noche.
En cada pena.  .  .
En cada derroche.  .  .
En las hojas secas
empujadas por los retoños.
En los ocasos sepias,
de cada otoño.
En la partitura rota,
de aquella música frustrada.
O escondida en los versos,
de aquel poeta que ya se ha muerto.

Puedo sentirte,
en el silencio que esconde el llanto.
En esta lluvia, que sin mojarme
se desprende callada.
En el puñal congelado,
que desafila el temple
por tanto frío calado.
O en esa gota helada,
que provoca espasmos,
en mis heridas cerradas.

Puedo verte
encrucijada en cada flor que deshojo.
Saber de tí,
por cada lágrima,
que se descuelga a su antojo.
Te veo en esos desvelos eternos
de madrugadas interminables,
donde solo el sol,
despierta mis ojos.

Te percibo, se que estás,
camuflada entre mis despojos.
Solo que no soy yo.  .  .
frente a este espejo,
que no conozco.

sábado, 3 de marzo de 2012

Sombras cómplices






Siento la esencia perceptible
de tu rastro en mi almohada.
Duendes de tu ser, 
que aún deambulan silenciosos,
bajo las sábanas cansadas.

Cristales de agua
que se cuelgan del espejo,
atesoran tu humedad y la mía,
y quien sabe, cuantos besos.

En el fondo de tus ojos,
moran los sueños que has tenido,
y en mis manos,
los cielos que he tejido.

La noche clavó su tiempo
en la madrugada,
y la luz distraída,
duerme un poco más
para retrasar tu partida.

En tu sed llevas mi sed,
y el sabor de tu alma apetecida.
La oscuridad se lleva el resto,
lo que en la luz,
no viviría.

Cuantas horas de mis días
deberán caer. .  .
para que la noche,
cómplice de sombras.  .  .
otra vez nos preste su guarida.