y la madrugada se hace rápida.
Mezclada en las primeras luces,
aparece verduga...
la soledad.
Esos duendes nocturnos,
que me han invitado a bailar,
desaparecen con el primer rayo.
Divago en esos primeros segundos
y me ahogo con las estrellas,
que mueren de a montones.
Se aceleran las horas,
y los olores desaparecen
con el menguante de la luna.
Cuanto queda atascado en mi cuerpo
sin poder escapar. . .!!
Sin arrepentimientos
veo salir el sol,
y me siento fuerte,
sin que me toque la claridad.
Duende también soy de la oscuridad.
Ermitaño habitante
de los sonidos del silencio.
Cuánto vale un amor..?
Solo unas pocas monedas,
que me garantizan un encuentro. . .
un amor de a ratos
un amor de a ratos
Ese encuentro,
que nace en el primer menguante
de mi luna,
y muere con el primer rayo
de mi sol.















