Poemas-Poesías-Pensamientos

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viernes, 31 de agosto de 2012

Réquiem de un verso








El viento pregona tu nombre,
que me cae humedecido
por la bruma del mar.

Hilos de silencio
sostienen cada palabra lanzada,
que se columpia sin eco
sobre la espuma callada.

Las aves marinas
me traen tu mensaje,
en un vuelo escalonado
que no puedo descifrar.

Aún resguardo
el hueco de tu cuerpo en la arena,
.  .  . medio vacío,
.  .  . medio lleno.
Esperando que la pleamar,
traiga consigo el consuelo.

Muere otro sol en tu seno,
y en su réquiem,
.  .  . va mi lágrima,
atesorando un poema.

Verso embotellado
buscando un aceptante,
de este naufrago encallado,
entre la arena y el mar.

martes, 28 de agosto de 2012

La Dama y el Rey








 Embelesada abre el juego la Dama,
con su sinuoso avance,
sobre una alfombra de mar.

Montada al galope bravo,
de hipocampos y corceles,
alimenta sus delfines,
de mensajeros alfiles.

Incondicionales, resisten los lacayos.
-Peones vestidos de librea-
Defendiendo la progenie,
a la que le deben lealtad.

Escaques negros y blancos
que perfuman la mentira.
Hacen que la comarca ría,
y que parezca de verdad.

En el atalaya de su torre,
cae el Rey,
 bajo los pies de la Dama.
Que embate en un jaque sórdido,
hasta hacerlo abdicar.

Rueda la corona y su aciago
sobre la estola de rosas y espinas.
Atrás queda, la batalla y las ruinas.
Y un fénix, esperando volar.

Esclavos y sus cadenas,
van a la plaza a gritar.
La Dama enjuga sus penas,
y la llaman Libertad.

lunes, 27 de agosto de 2012

El destino de una lágrima




Es muda la ausencia,
y aún así,
 rompe el silencio,
desatando los nudos del olvido.
Se hace carne salada,
que agrieta en gajos,
el labio del hastío.

Cabalga la nostalgia,
en el polvo árido de algún camino.
Encerrada en la jaula ciega,
del errado destino.

Gotea en tus manos
la soledad,
de la caricia que empuñabas.
Lágrimas desprendidas,
buscando el río del recuerdo
para ahogarse en su almohada.

Se aventura tanto el tiempo
entre soledades y ausencias,
que se bifurcan los senderos
para parir confusión.

El cántaro roto
es el final,
del tropiezo en el camino.
Si quedara el cántaro
en su basal,
podrías beber todo su río.

Y el destino, es eso,
 es esa lágrima,
que se maneja a su antojo.
Que en el fanal de tus ojos,
.  .  . triste o alegre,
se dejará correr.

sábado, 25 de agosto de 2012

Mujer




Se esconde el ocaso en tus ojos,
maquillando el acaecer de las sombras.
Para trocarse en noche ardiente,
Para parir cueros hambrientos.

Cae el instante hecho verso,
 entre los guijarros blancos de tu boca,
para volverse poema embravecido.
Engalanas mi piel con un beso,
soltando las riendas a los sentidos.

Me ahoga el iracundo aroma de esas rosas,
buscadoras de perlas, en mis sueños.
Heraldas .  .  .,
de intangibles deseos,
cabalgan su brío en mis espaldas.

Le crecen alas a la cintura,
acompañando el vuelo de gónadas.
Apretado queda el sol entre las lunas,
desgajando el cielo entre tus senos.

Los tejados maúllan el placer de una lluvia.
El grito es la antesala del devenir de lo cierto.

Rompe su ojal virgen la noche,
y se resbalan las lágrimas,
en un sollozado y elocuente silencio.

Se ha muerto la niña del cuento.
En su regazo han quedado sus sueños.
Ahora es recuerdo, de esa mujer,
que sin serlo,
dejó pegada su inocencia en mi lecho.


jueves, 23 de agosto de 2012

Mariposa Monarca






La gota muda
golpea silenciosa
sobre el frío del mármol.
La rosa seca,
bebe de ese silencio.

Musitas a la sombra de una cruz,
 impregnada en sus grietas,
por las caricias de tu perfume.

Al retrato sonriente
le regalas el luto de tu dolor,
mostrándote altiva
y hermosa.

Es la promesa de un amor eterno
la que subyuga tu corazón.
Pero tú sigues siendo carne,
que hierve en sangre,
bajo el tul de esa piel.

En tus alas aún resguardas
ese polen fecundo,
que nunca será fértil,
sin el estambre de otra flor.

Eres mariposa monarca,
negándole a esas alas
el placer de volar.
Mensajera de deseos,
que en tu camafeo,
naufragarán sin mar.

Tu vuelo clama un viento al norte,
en el que se pueda escapar.
Eres mariposa monarca.
¡ ¡ Súbete a ese viento .  .  . ! !
y échate a volar.

martes, 21 de agosto de 2012

Si me apodero de ti

misimagenesparatu blog.blogspot.com.ar




Si me apodero de ese tiempo 
que tan frágil y tenue
gotea silente en tus horas,
.  .  . nunca mía serás.

Si me apodero de ese aire
que es arpegio en mis silencios,
.  .  . ya no podré respirar.

Sólo seré mueca en tus noches,
fantasma divagando en tu portal.
Seré tal vez luna cautiva,
que servirá su menguante
colmado de lluvias donde te puedas bañar.

Si me apodero de tu ser
será tu piel vergel fértil,
donde mil rosas podré cultivar.
No tendrán sentido otras tierras,
.  .  . y no podré germinar.

Si me apodero de ti .  .  .,
ya no serás ese misterio ungido,
por la bohemia de mis noches.
 Se apagará la sed de mis letras.
Se convertirá en páramo el poema,
.  .  . y ya no podré versar.

Solo seré pensamiento,
abrigadero de un vendaval.
Seré resguardo del viento.
Cubil de sándalos,
con el que puedas soñar.


domingo, 19 de agosto de 2012

El sol de los cirios





El cascabel de los vellos,
acompaña el silencio del beso.
Quebrado el labio,
en la impaciencia de la sed,
suplica por el vendaval.

Transparente es el hilo,
que separa la piel.
Intangible es el espacio,
entre tú y yo.

El sol de los cirios
desgrana las sombras
que dibujan filigranas
en las espaldas.

Son puñales las yemas,
que aprietan con placer el dolor.
Sinfónico el respiro,
que jadea un nombre
sin la voz.

Retiene el cuello
el mudo grito de las gargantas.
Danzan las sombras,
acompañando el fuego tibio,
de las candelas que se apagan.

Se mezcla mi río en tu cauce,
salpicándote con su agua clara.
El sol hace alba en tus ojos.
Y tu sonrisa .  .  .,
 es madrugada en mi mañana.

Raya el día alumbrando el ventanal.
El humo presagia
la agonía de las velas.

Y con ese hálito de denso gris,
desaparezco en la ausencia.
Solo tú, encenderás mi esencia
para arder en flama otra vez.



jueves, 16 de agosto de 2012

El ocaso de una flor


Imagen tomada del blog "La soledad"
misimagenesparatublog.blogspot.com.ar




Se desprende de su pétalo
el jugo del dolor,
camuflado entre una gota
de cristalino rocío.

Quebrada la flor en su talante,
parece agonizar
a la par de su belleza.

El vuelo del viento ya no la roza.
El beso del sol,
quedó atrapado
en un arrebol de cenizas.

El vergel de antaño
se ha convertido en cieno.
Las hijas de Lilith,
diablesas aladas,
ya no beben sus lágrimas.

La paria soledad,
se ha enclavado en sus huesos.
Arrepentida la flor,
de haber puesto precio,
 a sus besos.

Manoseado y ajado,
ha quedado su cuerpo,
mercader del placer,
de gorriones y cuervos.

Llora el ocaso la flor .  .  .
Agostada en sus recuerdos.


miércoles, 15 de agosto de 2012

Sin ocasos ni madrugadas







La noche pinta su rostro
de a pinceladas,
mientras disfruta
como se retuerce en la agonía,
el último rayo de luz.

Del ocaso no queda nada,
y la madrugada,
desanda una muerte segura.

La ventisca,
despeina un recuerdo,
.  .  .que ya maduro,
se precipita al suelo
acompañando una lágrima.

El hombre aprieta el hueco
entre sus puños,
encerrando la ausencia
de lo que amaba.

Ese amor que partió con la noche,
entre relámpagos de dagas.
Mortuorio carruaje del destino,
se llevó consigo,
todo lo que él deseaba.

La sombra quedó desierta,
 y entre los pasos,
.  .  . la soledad,
lo acompaña callada.


La noche pinta su rostro
de a pinceladas.
Entre lo negro y lo azul,
.  .  . nace una estrella,
sin ocasos ni madrugadas.
 

domingo, 12 de agosto de 2012

Poesía en tu espalda








Distraída la madrugada
desprende su rocío,
para caer inocente,
sobre el pétalo dormido.

El terciopelo inerte
se enjuga en la humedad
para abrir sus poros fértiles.

El vello impávido,
se tuerce de cansancio,
recostándose también,
en los brazos del pétalo,
.  .  . en la cuna de tu piel.

La pluma del poeta
va libando el zumo del néctar,
para esparcirlo en letras,
sobre la corola de esa flor.

Indómitos, cabalgan los versos
en la pradera mansa
de tu espalda,
rozando apenas,
con algún verbo,
la cáscara frágil que te cubre.

En el camafeo del pétalo
quedó tatuado
el lirismo de un verso.
Un céfiro de poesía,
que la flor nacida de tu piel,
eterna y fiel,
por siempre llevará.